lunes, 10 de agosto de 2020

La esencia de los pintxos y las sociedades gastronómicas donostiarras. Dos libros.

Este verano he encontrado estos dos libros entre la considerable colección gastronómica de libros y videos de mi padre gran aficionado a la cocina,. Son un descubrimiento porque nos retrotraen a esas recetas, ahora ya diríamos "antiguas", (que no los son) de las sociedades gastronómicas y bares de pintxos donostiarras. Justo antes diría yo del superboom mediático-turístico que ha experimentado la gastronomía donostiarra en el final y comienzo de siglo.

En "101 sociedades gastronómicas de Gipuzkoa. Sus mejores recetas" Ed, Ttarttalo se recopila un menú (dos platos más postre), por cada sociedad representada. La primera edición es de 1997. Ya solo la estética del libro, su montaje y fotografía, nos coloca de inmediato en el ambiente tradicional que siempre recordamos de las sociedades gastronómicas, no solo de Donosti sino de toda Gipuzkoa.

 

Sospecho que si se replicase hoy en día la idea del libro, en algunos casos tal vez los propios cocineros optarían por menús mucho más sofisticados, debido a la imagen superlativa que se tiene hoy en día en el imaginario de la cocina vasca, plagada de superchefs y estrellas Michelín. Pero no. Ese es precisamente su valor. 

Aperecen recetas y menús que siempre nos hemos encontrado y hemos cocinado en la sociedad. Cocina casera, sencilla en su mayor parte, con el toque personal en cada caso del cocinero y de la sociedad. Sin ningún ánimo competitivo, ningún afán de descubrir, destacar ni desmostrar nada. Tiene ese punto de inocencia y humildad si se me pemite visto desde la perspectiva actual, que lo impregna de autenticidad y tradición.

En la última parte del libro además aparece una ficha de cada sociedada gastronómica con sus datos, caracteristicas y anécdotas. Algunas son realmente divertidas, más aún si conoces el lugar o alguno de los personajes de la época.

Del otro libro "Pintxos donostiarras" Ed. Lur diría prácticamente lo mismo pero aplicado esta vez a los bares y sus pintxos. Este data de 1992. Por tanto mucho más sugerente bajo mi criterio. 

Invito a jugar haciendo una comparativa de aquellos pintxos y bares con los actuales, muchos de ellos desaparecidos ya o traspasados de dueños. Nos podemos llevar verdaderas sorpresas. Puede que alguna decepción también tal vez para quien no conoció aquellas barras. Pero desde luego es un reflejo fiel y auténtico de aquellos años, donde cada bar de pintxos sin duda tenía una personalidad propia.

Los breves párrafos de introducción y presentación del libro, reflejan a la perfección en mi opinión aquellos origenes de la cultura del pintxo en Donosti, previos como decía antes al superboom turístico. 

Recuerdo tener conversaciones a menudo sobre el tema con el gran Goyo (Garbola), el barman por excelencia. En su memoria y homenaje a la cantidad de buenos ratos que pasé en su barra reproduzco las páginas del libro correspondiente a sus pintxos.

 

Ambos libros aún se pueden conseguir hoy en día buscando un poco y de verdad los recomiendo para quienes quieran conocer la esencia culinaria donostiarra en estos dos ámbitos; las sociedades y los bares, representada en sus principios.

lunes, 24 de junio de 2019

'Inglesitos', el mítico dulce donostiarra del siglo XIX | Gastronosfera

'Inglesitos', el mítico dulce donostiarra del siglo XIX | Gastronosfera: Elaborados durante décadas por la histórica Panadería Rich con la bollería sobrante del día, actualmente es Casa Aramendia quien los produce durante todo el año únicamente en San Sebastián. Un original artículo muy ligado a la ciudad, ya que sus orígenes se remontan a la quema de la misma en 1813 por las tropas anglo-portuguesas. Los ‘Inglesitos’ son hoy ‘patrimonio donostiarra’.

lunes, 8 de enero de 2018

Arquitectura "Brutalista" en Donostia

"Una muestra reivindica el valor de edificios de hormigón de los años 50 y 60, denostados en su día.... el colegio El Carmelo y el Balda, el Instituto Xabier Zubiri-Manteo en Sagüés, de Luis Peña Ganchegui y Pedro Fernández Plaza (del año 1977), la sede de Kutxa en Igara (José Javier Uranga Uranga, 1978) o la urbanización Tontor Goxo, junto a la clínica Pakea y la ikastola Ekintza, en la falda de Igeldo, de Carlos Sobrini Marín y Javier Peñalba Ceberio en 1969. También el Banco de Santander de la Avenida de la Libertad (del año 1974, de Joaquín Muñoz Baroja y José María Chapa Galíndez) entre los ejemplos del estilo «brutalista»

 (ver artículo DV)

lunes, 21 de agosto de 2017

jueves, 11 de mayo de 2017

El Paseo de Jane - Donostia

El Paseo de Jane en nuestra versión donostiarra es una de las iniciativas más interesantes para conocer nuestra querida ciudad. Este año ha tocado el barrio de Gros y con una continuación a modo de charla e en el Kultur Etxe de Okendo.





Disfrutamos de sus secretos y después de comer en el Tedone visitamos por la tarde la galería Arteko que presenta un ciclo más que interesante: 2017 VISIONES DE DONOSTIA
Podemos ver obras muy sugerentes sobre San Sebastián de Nori Ushijima, Osvaldo Sabene o Santiago Font entre otros.

 

viernes, 21 de abril de 2017

Bares para turistas.... y autóctonos

Jueves de Semana Santa. 20:00 h. aproximadamente. Capricho de comer un bocata o una buena ración de jamón serrano. Llevaba toda la semana escuchando en la radio un anuncio de nuevo bar en la Parte Vieja donostiarra especializado en ibéricos de cuyo nombre no quiero acordarme. Allá vamos.

Donosti petado ya de visitantes a esas alturas de las vacaciones. Nos atienden con sonrisa y actitud superactiva para que pidamos. Sonrisa de oreja a oreja y el "kaixo" de protocolo turístico...
Pregunto:
- "¿Bocata de jamón?"
- "Los de la barra" (observo en un plato bollitos de pan tipo pintxo de lo más común, por no decir nada peor)
Pido la carta de pintxos. Mientras tanto, ante la sutil (e incómoda) situación de insistencia que percibo, también un par de bebidas.
Tan pronto suelta la mano del vaso la camarera nos recita el precio de ambas. De nuevo mirada sutil e insistente. Sí, quiere que paguemos ya. Nota: el bar todavía no estaba muy lleno, más bien el aforo era bastante cómodo.
Le digo que vamos a pedir un par de croquetas de la carta.
Corrientes sin más. Diría mediocres. Pagamos previamente para evitar la inquisición hostelera. No quiero recordar ni cuanto ni me importa. Estoy seguro que no lo valía.

BAR PARA TURISTAS
Este sería el prototipo que poco a poco se está infiltrando y conquistando la Parte Vieja. Decoración moderno-tradicional, artificiosa. Barra plagada un par de alturas de pintxos multicolor y minioriginalidad (no valoraré la calidad). Pantallas registradoras varias colgando del techo o a lo largo de la barra, para que los camareros/as uniformados y con sus pulseritas registren eficientemente los pintxos que supervisan estás incorporando al plato que previamente te han dado. Algunos llevan incluso pinganillo para la comunicación con cocina y que la cadena de suministro alimentario no demore un segundo. Servicio modo industrial. Es un Mc Donalds del pintxo. Un mercadillo de la banderilla. Un DisneyWorld de la "cocina" en miniatura. Sucursales más o menos similares que podrían estar ubicadas aquí en Donosti, en Madrid, en Barcelona o en Tokyo. Nada las distinguiría.

Salimos pitando. Nos vamos al bar de enfrente, La Cepa. La Viña también hubiera sido una buena elección. Nos comemos un digno bocata de jamón. Ahora ya sí el bar lleno. En el tranquilo tiempo que nos tomamos el bocata y un par de rondas de bebida, presencio un par de minidiscusiones del camarero con clientes. Él tenía razón, pero aguanta y cede. Pagamos cuando pedimos la cuenta. Sin prisa. Decimos lo que hemos consumido. Sutilmente él contrasta con lo que tiene apuntado y confirma. El tradicional y noble pacto donostiarra entre cliente y camarero. Si uno de los dos se hubiera equivocado no hay problema, se dice y se corrige, porque ambos sabemos que ha sido por error involuntario. La mala fe nos sobra a ambos.

BAR QUE TRABAJA CON TURISTAS... Y CON AUTÓCTONOS
Éste sería el típico bar donostiarra de pintxos y alterne. Aunque en días como éste se llene de foráneos con quienes también, por supuesto y deseando, trabaja. Su comida y sus pintxos son auténticamente tradicionales porque lleva años haciéndolos igual. Así como su decoración. Te guste más o menos.
No te darán un plato para pintxos al menos que se lo pidas y nunca te pedirán el dinero por adelantado. Si quieres irte sin pagar lo sabrán, porque como buenos profesionales controlan a su clientela, pero no se comportan descaradamente como vigilante en torre.

Con el aumento masivo de turismo que está experimentando la ciudad nos surgen miedos sobre la pérdida de identidad e incluso calidad de vida social para los donostiarras. Yo opino que puede aprovecharse la oportunidad planificando de manera sostenible este crecimiento. A mi en particular me gusta mucho el turismo y no me asusta tanto la creación de nuevos hoteles, por poner un ejemplo, como la proliferación de este tipo de bares y negocios impersonales, especie de franquicias de souvenirs genéricos, culinarios o de cualquier otro tipo. No termino de ver el beneficio que puede tener más haya del corto plazo. A fin de cuentas el atractivo para el turismo de un lugar es su personalidad, su carácter propio. Los principales embajadores y aliciente son las gentes que lo habitan a diario, el ambiente local. Yo no quiero ir a bares que terminan convirténdose en guetos para turistas. Intento no frecuentar este tipo de negocios, no al menos en la Parte Vieja donostiarra y no me gustaría verla convertida en un parque de atracciones seudoculinario y ajeno al propio espíritu de la ciudad.